A falta de poco más de un día para que comiencen los Juegos Olímpicos de Invierno en la ciudad surcoreana de Pyeongchang, toca hablar de uno de los mejores deportistas de nuestro país. Javier Fernández.

En un deporte sin apenas seguimiento localmente, ver destacar a este joven madrileño tiene un mérito inconmensurable. En la disciplina oficial más antigua junto al Hockey de los Juegos Olímpicos invernales, en la que siempre han destacado nórdicos,  rusos, asiáticos y norteamericanos, Javier ha conseguido situar a España en un lugar destacado en este deporte.

Y todo ello lo ha conseguido solo, absolutamente solo. A día de hoy, es por él que España tiene dos plazas en Pyeongchang,  y que tuvo tambien en Sochi. Gracias a sus grandes actuaciones en los mundiales. Dichas plazas las aprovecharon Javier Raya en Rusia y en esta ocasión será Felipe Montoya quien pueda vivir esta experiencia olímpica.

En un país en el que los medios para progresar en este deporte son escasos, Javier tuvo que emprender una larga travesía fuera de nuestras fronteras para poder crecer deportivamente. Un viaje en la soledad. Con apenas 16 años en 2008 cambió su residencia a New Jersey, para ponerse a la órdenes del expatinador ruso Morózov. Y pronto llegarían los resultados. Debutó en los Juegos de Vancouver en 2010 tras 54 años de la última participación española en esta disciplina,  merced a su primer título de campeón de España,  logró un décimo puesto en el Mundial de Moscú de 2011, en lo que hasta la fecha era la mejor actuación nacional de la historia, y que posteriormente ha ido mejorando en sus siguientes participaciones.

Y precisamente tras ese gran resultado, quizás derivado de haber quedado “solamente” segundo en el campeonato nacional, y  tras un año complicado, cambió New Jersey por Toronto, para ponerse en las manos del mejor entrenador, Brian Orser, entrenador también de su gran rival y a la vez amigo Yuzuru Hanyu. Y desde entonces, una carrera de fondo en la que no se vislumbra final ante la ambición de este hombre. 7 oros en el campeonato nacional consecutivos, 6 oros europeos consecutivos, 2 oros y 2 bronces en los campeonatos mundiales, 2 platas y 1 bronce en el Final Grand Prix, el gran evento final que cierra cada temporada. Todo esto en siete años.

Pero le falta la guinda, el gran sueño de Javier. En 2014 en los ansiados Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, tras encadenar dos podios consecutivos en el Mundial de Patinaje Artístico, llegaba la gran oportunidad.

En la posiblemente peor final olímpica de la historia de este deporte, en la que todos los grandes favoritos o bien se cayeron, o bien cometieron errores flagrantes, Javier  no supo aprovechar ese tercer puesto desde el que partía tras su gran programa corto* del día anterior. Cometió un gran fallo en el programa libre en el que realizó un triple salchow cuando este iba a ser un cuádruple, y por ello no le contabilizó al ser una maniobra repetida. Y se quedó en las mismísimas puertas de la medalla, un cuarto puesto a menos de punto y medio de Denis Ten, el bronce de la cita . Posiblemente ese diploma olímpico es su premio más odiado. En esta ocasión el metal dorado sería para el japonés Yuzuru Hanyu, proclamándose campeón y como una de las grandes figuras que podrían marcar historia en el patinaje.

Y ya han pasado cuatro años de aquello. Y en este tramo Javier ha competido de tú a tú con Hanyu, arrebatándole dos oros consecutivamente en el Mundial. Y por qué no decirlo, se ha convertido en uno de los grandes favoritos para el gran evento de PyeongChang. Tras revalidar hace menos de tres semanas por sexta vez consecutiva su título continental, y tras una grave lesión en los ligamentos del pie derecho en noviembre para el japonés, que le hace llegar muy justo a la cita, es la gran ocasión de sumar la tercera medalla en unos Juegos Olímpicos de Invierno para España, tras las cosechadas por los hermanos Fernández Ochoa, en Sapporo 1972 con el oro de Paquito, y Albertville 1992 con el bronce de Blanca, ambas en esquí alpino.

Es la última oportunidad que tiene Javier de conseguir un metal olímpico, pero personalmente no me importa que gane oro, plata, bronce o que no gane ninguna medalla. Sé que si le veo en portada será porque habrá ganado alguna medalla. Sé que previo a su participación no copara portada alguna, quizás ningún artículo tampoco. Pero cada vez somos un mayor público el que seguimos cada paso que da este gigante. Una auténtica leyenda del deporte español.

 

* Los eventos de patinaje artístico se realizan en dos días. En el primer día realizan un programa corto y en el segundo un programa libre. La suma de ambos programas da la nota total que han tenido en el evento.

 

Siento no haber escrito en estos últimos tiempos por falta de tiempo, pero a partir de ahora trataré de escribir un artículo semanal o cada dos semanas siempre que me sea posible.

 

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