Es la enésima rentrée de esta nuestra casa. Confío en que esta sea la definitiva. En esta nueva aventura usaré esta plataforma como blog en el que publicaré posts polideportivos.

Y que mejor forma de empezar que con dos colosos, probablemente dos de los diez mejores deportistas que ha dado nuestra historia, los dos mejores en su disciplina, en una fecha tan marcada. 23 de Septiembre de 2017 se puede decir que ya forma parte de la historia del deporte. Roger y Rafa. Rafa y Roger. No se puede hablar de uno sin recurrir al otro. Coetáneos, rivales y amigos. Tras 37 enfrentamientos, 23  de ellas finales, 9 de las mismas en Grand Slam. Tras 14 años rivalizando en una lucha titánica, con agentes externos como Djokovic, Murray, Wawrinka entrando en escena intentando asomar la cabeza, incluso dejándolos en un segundo marco durante algunas épocas. Tras darnos una etapa que solamente podemos agradecerles, por hacernos vivir la mejor época del Tenis. Tras hacernos creer en este año 2017 que volvíamos 10 años atrás, repartiéndose equitativamente los Grandes de este año.

Tras todo esto, llego el broche con un dobles en un partido de exhibición, que desde luego poco tenía de exhibición. En una maravillosa propuesta promovida por Team 8, la empresa de Roger Federer y su representante, se celebro la primera edición de la Laver Cup. Un torneo que trata de imitar al tradicional torneo golfístico de la Ryder Cup. A diferencia del mismo, que enfrenta a Europa contra Estados Unidos, en este caso involucra a todo el mundo, siendo un enfrentamiento de Europa contra el Resto del Mundo. La comparación no se puede ni llevar a cabo a día de hoy, pero visto el éxito de esta primera edición, es posible que con el paso de los años adquiera una tradición en el mundo de la raqueta.

Precisamente ese gran éxito llegó al culmen con este partido de dobles. Roger y Rafa. Rafa y Roger. El rival era lo de menos en este caso, pero los agraciados que forman parte de esta historia son los norteamericanos Jack Sock y Sam Querrey. Quizás hasta el resultado era tambien lo de menos también, pero siendo los gladiadores que son estos dos auténticos maestros y las ganas que le pusieron los americanos, el resultado para ellos si importaba. Ver desde el mismo lado de la pista ese top spin liftado que tantos quebraderos de cabeza ha traido a sus mejores rivales, siendo el que más el compañero de batalla en esta ocasión. Ese revés a una mano que no ha hecho más que mejorar, adaptándose al nuevo tenis, alcanzando el cenit con 35 años, pronto se dice. Ese correr por toda la pista sin dar una sola por perdida, desesperando al rival porque la pelota nunca le llega a botar dos veces. Esa elegancia que adquiere su máximo esplendor cuando lo practica en el jardín de su casa, Wimbledon. Ver la perfección y la entrega absoluta unidas. Ver todo esto solo puede hacer a uno feliz.

Quizás no es Wimbledon 2008, Roma 2006 o el Open de Australia 2009 o 2017. Ni siquiera implicaba un título esta victoria, que por cierto, ganaron. Pero yo con esto, ya puedo decir que he visto todo lo que quería ver en el tenis.

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